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  MUJERES DEL ROSAL QUE DESDE EL SIGLO XVII ENGRANDECIERON EL PAZO ::
1.- Fundación del vínculo en 1623 y ampliación del mismo a través de la lucense Dª. Mariana Valcárcel, que casó con el 2º Sr. del Rosal.

Con anterioridad a la década de los años 60 del siglo pasado, en el presbiterio de la iglesia moañesa de San Martiño estaba colgado un escudo de madera en la esquina derecha del retablo mayor.

Su objeto era servir de lápida mortuoria a dos señores del Rosal, que después de morir en los años 1.827 y 1.873, fueron depositados en un panteón que en su pared derecha hubiera mandado construir el primero de ellos, D. José Saavedra de Yebra; en él inscribieron las siguientes jurisdicciones y títulos que ambos poseían antes de morir:


Escudo lápida del Rosal que estuvo colocado en el panteón de la iglesia de San Martiño donde yacen dos señores del pazo;  al lado, la trascripción de su leyenda.

Por suerte pudo fotografiarse el escudo, antes de que se descompusiera del todo y luego investigar de donde provenían tantos poderes de ambos señores, comprobándose con sorpresa que fueran algunas mujeres quienes mas engrandecieran el Rosal, aunque sus maridos e hijos primogénitos heredasen sus patrimonios, empleando mucho papel para referirse a los títulos que daban fe de ello en la abundante documentación que en el Rosal se ha generado.

Para honrar a tales señoras, es menester referirse a las circunstancias por las cuales han dejado una huella singular en la historia de la feligresía de San Martiño de Moaña, desde comienzos del siglo XVII hasta finales del XX; para ello se consultaron varios documentos depositados en los archivos históricos, el cuaderno “A CASA FIDALGA DO ROSAL” de la Agrupación Cultural Nos de Moaña, Xoán Miguel González, Xosé C. Villaverde e Manuel Pérez Rúa y un artículo sobre el Rosal de Luís Chapela Bermúdez; se hicieron entrevistas con un familiar de los últimos miembros del linaje que lo habitaron por temporadas, etc.

Al contrario de lo que acontecía en la granja y posterior pazo de Paxarín, situado en el actual barrio de Ameixoada donde algunas esposas de sus propietarios habían nacido en Moaña, las de los dueños del Rosal eran todas forasteras, excepto una; las cuales, a través de herencias y dotes, consiguieron ampliar de tal manera sus dominios, que llegaron a abarcar cotos y tierras en las actuales provincias de Pontevedra, Lugo y León, convirtiendo la Casa del Rosal en la mas importante de la península del Morrazo a finales del siglo XVIII.


  Dª. Constancia Lopez Romay falleció en la Casa del  Rosal en el año 1.633 ::


Pazo del Rosal. Imagen de biblioteca pública de Moaña

Hay que retrotraerse al año 1.600, aproximadamente, para situar en el Rosal al matrimonio formado por la vecina de Cangas, Dª. Constancia López Romay Saavedra, heredera de D. Fernando Romay Falcón y al capitán D. Álvaro Suárez de Deza, de Vigo, que se asentaron allí, después de ampliar una casa torrada que ya existía en los primeros años del siglo anterior.

Desde ella, administraron todas las propiedades de Moaña que Dª. Constancia heredara de su familia y las del valle del Fragoso y Vigo que aportara su marido.

Ambos cónyuges compraron también otros predios en la feligresía moañesa, para añadir a los que ya poseían en la zona del Rosal y en el momento de testar en el año 1627, crearon un vínculo y mayorazgo con toda la hacienda acumulada para que siempre lo heredara, sin fragmentar, el primogénito de los sucesivos señores. Además dejaron fundada una obra pía, que en el año 1631, la viuda Dª. Constancia a través de un codicilo, mandó que se compusiera de dos misas semanales rezadas en un oratorio de la casa, por cuenta de las rentas producidas por cuatro terrenos. Esta obra pía, está en el origen de la actual capilla de San Gregorio del Rosal que se sostenía con la renta de dichos terrenos, situados en Sixalde y A Moca.

Dª. Constancia falleció en la Casa del  Rosal en el año 1.633 y la fueron a sepultar en el interior de la iglesia colegiata de la villa de Cangas, con un acompañamiento muy sonado en aquellos tiempos, recogido por Marinelli, Moreira y Rodal en su libro “Historia de Cangas”; se detalla en él como los muertos de familias eclesiásticas e hidalgas de la época eran transportados por varios pobres de la feligresía para depositarlos en los suelos de las capillas mayores de las iglesias, formando por el camino cortejos fúnebres que encabezaban los pendones de las cofradías a las que pertenecían, portados por sus mayordomos; les seguían sus estandartes, cruces parroquiales, hachones encendidos y varios curas y/o frailes  cantando responsos en latín.

Se corresponde la época de este matrimonio, con el escudo que aun se encuentra ubicado en la fachada norte del pazo; en él, además del león que simboliza al apellido Romay, aparece una torre del linaje de Pazos, un brazo naciente de jefe militar empuñando una espada, símbolo de los Suárez de Deza y un ajedrezado de los Sotomayor.

Como no tuvieron hijos, a través del citado testamento, heredó el vínculo del Rosal un sobrino de Dª. Constancia, llamado D. Gonzalo Saavedra Romai Pazos, que se intituló por primera vez, señor de la Casa do Rosal.
Este título tuvo continuidad durante mas de 300 años, manteniendo sus descendentes el apellido Saavedra.


Escudo del Rosal del siglo XVII.

Se casó D. Gonzalo con la viguesa Dª. Beatriz Suárez de Deza, con la que compartió el vínculo de los fundadores. Esta señora quedó viuda en el año 1650 y según el acta de la visita pastoral hecha dos años mas tarde a la iglesia de San Martiño por un representante del arzobispo compostelano, disponía de un esclavo negro que tuviera un hijo con la esclava del mismo color que vivía en la Rectoral de Moaña, sirviendo al párroco D. José Pazos Saavedra, hermano de D. Gonzalo; por ese motivo, el visitador ordenó al cura que la vendiese o regalase por el escándalo que suponía el vivir amancebados.

Dª. Beatriz tenía una amiga soltera de Sabaceda que la acompañaba durante las misas dominicales que dicho párroco celebraba en dicho oratorio del Rosal, lo que fue objeto de recriminación porque, acabada la misa, se ponía a departir con las dos mujeres mientras los feligreses esperaban su llegada, siempre con atraso, a la misa mayor de la iglesia parroquial; también se debía a que esa señora lo visitaba con frecuencia en la citada Rectoral. De esta manera  aparece escrito en el acta:

            En Visita pasada se le mando no comunicarse con una mujer soltera llamada Catalina Vázquez La cual ahora vive en la casa de doña Beatriz Suárez cuñada de este Rector. Tuve noticias que esta Catª Vázquez, algunas veces acudía a casa del mismo Rector en compañía de la cuñada pero no lo he podido probar. = Tenia licencia para en las fiestas decir dos misas, una en la parroquial y la otra en el oratorio de la cuñada. Convendría que el arzobispo mi señor se la revocase, pues hay dos clérigos en la feligresía , de los cuales uno puede decir misa en el oratorio sin que esto corra por cuenta del Cura, el cual por esta ocasión suele decir misa tarde en la parroquia en agravio de los feligreses.

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