Aunque actualmente vives en Uruguay, naciste en Bueu ¿ Que recuerdos guardas de aquellos primeros años de tu infancia y juventud en Bueu ?
Nací en La Banda del Río en el año 1939, en la playa donde hoy está la rambla, mi casa ya no existe, en su lugar hay edificios. Mi infancia transcurrió en una gran pobreza, ya que nací en el año en que terminó la guerra. Mi casa era de piedra con el techo de tejas, estaba dividida en dos partes, una de ellas se destinó a la carpintería familiar y en la otra vivíamos. Mi familia estaba compuesta por mis padres , dos hermanas y dos hermanos, todos ellos mayores que yo, y mi abuela que era natural de Moaña, ella llegó a vivir 105 años.
La vida durante la posguerra no debía ser muy fácil ¿ Como os las apañábais para capear el día a día ?
Mis hermanos trabajaban en la carpintería y yo ayudaba de muy pequeño, dividía mi tiempo entre el trabajo, el juego y la escuela; se trabajaba duro pero no se ganaba casi nada, en realidad siempre me he preguntado como hacía mi madre para poner un plato de comida todos los días en la mesa. La vida era dura pero también había cosas buenas, tenía muchos amigos, el juego era en grande, yo fabricaba mis juguetes, espadas y revólveres de madera, y jugábamos a los piratas y vaqueros, armábamos tremendas batallas de un barrio contra otro, y ocultábamos las armas en el Penedo.
Seguro que guardas en tu memoria multitud de anécdotas de gamberradas infantiles ...
Era divertido el cine, había funciones tres veces a la semana, pasaban películas de todo tipo, como no tenía dinero (la entrada costaba 2 pesetas) tenía que ingeniármelas para colarme, cosa que casi siempre lograba, lo más divertido era armar lío en el cine Victoria, en la parte de generales eran todos marineros, yo le pegaba a uno de atrás y disimulaba, provocando las tales trifulcas, la película no importaba mucho.
Nos gustaba jugar hasta tarde en la playa, siempre llegaba tarde a mi casa, lastimado y todo sucio y mis padres me reñían pero nunca me pegaban, además, invierno o verano, siempre andaba de pantalón corto y descalzo porque no tenía zapatos. También jugábamos a los flechazos en el bosque de los alrededores de la capilla de Santa Efigenia y el castillo de Santa Cruz, desde este lugar se veía toda la ría de Pontevedra, era un espectáculo maravilloso. Había fuentes por todos lados, con agua que la gente sacaba con baldes para el consumo de la casa, no había agua corriente.
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