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  DESDE ALDAN A BUENOS AIRES ::
La historia publicada ha sido extraida del libro " Esta es mi vida " cuya autora - Elvira Villar - relata de forma exhaustiva la vida de una mujer ( ella misma ) en el Aldán de los años 30, marcada por la emigración de su padre a Argentina y la guerra civil española.

Su libro podría ser algo más o menos común, de no ser porque su autora, criada en una familia muy humilde y comenzando a trabajar desde muy pequeña, casi no tuvo oportunidad - como tantos otros niños de la postguerra española - de algo tan natural hoy en día como es el derecho a recibir una educación libre y gratuita.

Siempre dijo que le hubiera gustado ir a la escuela para " saber escribir " y hacer un libro con la historia de su vida. Su sueño se vió cumplido cuando una de sus hijas le enseñó a usar un procesador de textos y con una enorme voluntad comenzó a escribir.

Estuvo un año completo escribiendo con gran paciencia. Cada tarde, sin excusa posible, se ponía a la ardua tarea de organizar su vida en los párrafos de un libro y a menudo decía " Qué lástima que mis manos no puedan ir tan rápido como mi cabeza ..."
Los recuerdos se agolpaban sin dar tiempo a lo que los dedos lentamente podían escribir ...


  MARIA ELVIRA NOS HABLA SOBRE SUS RECUERDOS DE ALDAN ::
Su historia está marcada por la decisión de su padre, uno de tantos gallegos que emigró hacia América en busca de un futuro mejor para su familia ... ¿ Recuerda como sucedió esto ?
Yo viví en Aldán el tiempo de la guerra y lo que siguió después. Tenía 6 o 7 años cuando estalló la guerra. Para ese entonces ya hacia 3 años que mi papá se había venido a la Argentina, buscando un futuro mejor para la familia. Cuando mi padre emigró y se vino a Argentina mi hermano mayor tenía 5 años, yo 3 años, mi hermana menor 1 año y medio y mi mamá embarazada de 7 meses.

¿ Que recursos le quedan a la familia para sobrevivir ?
Mi mamá era jornalera, hacía la red para los barcos de pesca, también iba al campo a sembrar papa o levantarla, a recoger espigas, todo lo que pudiera hacer para ganar un peso para alimentar a la familia. Nosotros también a medida que íbamos creciendo hacíamos todo lo que podíamos para ganarnos un platito de caldo o una monedita si nos daban. De lo que menos me acuerdo es de jugar.

A veces íbamos con mi hermano José y otros chicos a la playa a juntar conchillas para el cura de la Iglesia de San Cibrián. Ahí las molíamos sobre una mesa de piedra para dárselas a las gallinas. Después el cura nos daba la merienda. Siempre nos enseñaron a ganarnos las cosas. Otros días íbamos a juntar hojas secas para hacer la cama a los animales ( la vaca o el cerdo ) también íbamos a buscar a la fuente a buscar agua para cocinar, lavar o fregar los pisos.

Así fui creciendo, no había tiempo de ir a la escuela. Cuando tenía 10 años me fui a trabajar con una hermana del cura de Aldán, Don José Graña. En ese momento me fui a Cangas después esa familia se fue a Vigo y me fui con ellos. Siempre trabajando por la comida y alguna ropa que me daban.

¿ Que recuerdos guarda de cuando era niña ?

Me acuerdo cuando tenía 5 años, vivíamos en la playa en el atador de mi abuelo, donde se guardaban las cosas del mar o sea los aparejos y todo lo que lleva el barco. Ahí no pagábamos alquiler pero era muy chiquito estuvimos poco tiempo. Recuerdo como si fuera hoy todas las casas que estuvimos. No se si mis hermanos se acuerdan del atador, fuimos a una bodega enfrente a la Iglesia, se llamaban as do Nelo, de ahí fuimos al lado del Chicho la Porreta, os da Illa, que cosechaban azafrán, Pepa la sacristana, me acuerdo de todos esos buenos vecinos. Con estos recuerdos estoy viviendo mi tierra, no se imaginan todo lo que se me viene a la cabeza. Me veo juntando farabolos que venían a la arena y los agarrábamos en seco.

Cuando bajaba el mar los pescados quedaban en seco y ahí los agarrábamos eran chiquitos pero muy ricos venían solo una vez al año en Santa Lucia y la gente esperaba ese día para ir a buscar esos pescados. Solo venían una vez en el año. Qué riqueza teníamos! era una fiesta ir a juntar farabolos no se si todos mis hermanos se acuerdan de esto, yo mientras lo escribo me parece que lo estoy viviendo. Y siempre que veo Aldán veo a mamá con nosotros, siempre con ella, será por eso que nunca se fue. Cuántos recuerdos! yo solo conocí mis abuelos maternos me crié cerca de ellos, nos ayudaban a crecer como todos los abuelos. ¿qué abuelo no ayudo a sus nietos?

En esa época nosotros íbamos a la casa del abuelo a ver como mataban el cerdo se criaba todo el año y después se mataba. Le ayudábamos a la abuela a lavar las tripas para hacer las morcillas que se cocinaban. Después la abuela las repartía con los hijos ese era un día de fiesta se hacían con pasas y piñones, eran riquísimas. El cerdo se salaba para que durara, la abuela les daba un huesito para hacer el caldo el cerdo tenía que durar todo el invierno. También se salaban pescados de todo tipo y después se ponían a secar, también se guardaban para el invierno.

Mi abuela materna vivía en el monte, un monte de piedras, pinos, eucaliptos y otras cosas del monte. Donde se podía sacar una piedra se plantaba un ajo o una cebolla, perejil, cualquier cosa, plantas de flores, tenía muchas margaritas de esas grandes pero en el monte no había agua, había que carretarla a baldes a una distancia como lo que hoy serían 8 cuadras y con eso nos ganábamos la merienda.
Así nos enseñaban, a que todo venía del trabajo. Sin trabajo no había nada, por eso todo se aprende desde la cuna. Aprendimos a querer las plantas, cuidar los cultivos, que de eso comíamos, a respetar lo ajeno y muchas cosas más.

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