Lo más divertido de ésta receta es forrar el molde. Bueno, lo más divertido y lo más complicado al mismo tiempo. Como dije arriba, ésta masa no se puede estirar, por lo que hay que proceder de la siguiente manera:
Mojamos las manos en aceite y tomamos una porción pequeña de la masa. La aplastamos entre las manos lo más fina posible. La ponemos en el molde que también habremos engrasado previamente. Tomamos otra porción de la masa y procedemos de la misma manera. La colocamos al lado de la anterior y con los dedos o con un tenedor las "pegamos" juntas.
Una vez cubierta la base del molde, ponemos la mitad del rustrido de cebolla que teníamos enfriando.
Cubrimos con una capa abundante de berberechos.
Sobre éstos ponemos el resto de la cebolla.
Y pasamos a la parte más complicada del proceso, que es poner la tapa de la empanada.
De la misma manera que hicimos la base, vamos tomando porciones de la masa y aplastándolas con las manos. Colocamos la primera pieza del puzzle y seguimos con las restantes. Ahora sí que con la ayuda de un tenedor, iremos juntado y cerrando todas las uniones. Es importante que quede lo más fina posible.
Otra cosa importante es "pre-cortar" la empanada. Me explico: cuando la empanada salga del horno su corteza va a estar tan crujiente, que va a ser imposible cortar las porciones sin que se deshagan. Por eso, es importante dar los cortes a la masa antes de introducirla en el horno.
Pasado todo este trabajo, procedemos a hornear la empanada en horno fuerte, 190º aproximadamente 40 minutos. Bueno como siempre digo, depende de cada horno y del molde. Yo utilicé molde de cristal y tarda un poquito más que si el molde fuese metálico.
Una vez horneada, dejamos enfriar un poquito. Está más rica templada que caliente.
Con un Alvariño o un Treixadura bien fresquito, seguro que ésta porción entra de maravilla.